Henry Markram (Blue Brain Project): “Si domina la situación, es que empieza a perder cerebro”


La Contra: Henry Markram.

Si quiere pensar mejor y, por tanto, hablar mejor, beba agua -dos vasos grandes- y luego váyase a dormir. Le hablo de dormir bien, que no es sólo muchas horas, sino un sueño profundo y reparador.

No sé si mi próstata aguantará el agua.
Eso me dicen algunos pacientes, pero se equivocan: beba esa agua y luego levántese para ir al baño las veces que haga falta.

¿Por qué es tan importante beber?
Porque cuando sufre desequilibrios, como la deshidratación, nuestro cerebro destina gran parte de su capacidad a suplirlos en vez de a reforzar nuestras capacidades.

¿Nuestra voluntad la hace el cerebro o hace el cerebro?
Nosotros decidimos: el cerebro decide tus actos, pero antes tú lo has ido modelando y lo modelas a cada instante. Ahora mismo, cuando acabemos de hablar, nuestro cerebro ya será diferente… Y…


… ¡¡¡SORPRÉNDASE!!!

¡Qué susto!
Pues alégrese de cada sorpresa. Porque un cerebro que anticipa lo que va a pasar se acomoda a la rutina y así se va apagando…

Así que… ¡¡¡me sorprendo!!!
… ¡Eso es! Póngase retos, sea niño, juegue, falle, aprenda, equivóquese, vuelva a intentarlo, siéntase incómodo. ¡Eso es que mejora! Si ya domina la situación, es que va a empezar a perder cerebro. Busque siempre el esfuerzo mental. Haga siempre planes y luego no deje de mejorarlos sobre la marcha.

Pero los años pasan, la memoria falla…
¡Cuando olvida algo no es que pierda memoria, es que tiene demasiada! ¿No le pasa a menudo que duda si ha cerrado o no una puerta? ¿Si se ha tomado ya o no la pastilla?

Me pasa mucho… ¡Dios! ¡Me hago viejo!
¡Al contrario! Es que su cerebro da ya por descontada la función y por eso no se esfuerza en realizarla. Así que pase de la rutina al reto: hágase diabluras, complíquese la vida. Si ya habla un idioma sin esfuerzo, cambie a otro que le cueste. Porque las neuronas se usan o se pierden. Y perderlas es morir.

Estas vacaciones pensaré a tope.
Y combine la sorpresa con disciplina mental: parecen opuestas, pero son complementarias. Si se propone levantarse a las seis de la mañana para ver amanecer, levántese, por Dios, aunque al despertarse sufra una pereza no planificada cuando se lo propuso.

¡Buf! ¡Si también amanecerá mañana!
Cumplir lo que se propone es más importante que lo que se propone. Si cumple lo que se propuso, refuerza su disciplina mental y con ella aumenta su poder sobre su cerebro.

¿Por qué está tan convencido?
Lo voy descubriendo en el modelo Blue Brain Project a medida que reproducimos un modelo del cerebro con ordenadores.

Una empresa colosal.
Es un proyecto nacional científico para Suiza y una de las grandes apuestas de la ciencia española. Y Barcelona será un nodo importante en esa red neurocientífica: aquí se diseñará la interacción de las proteínas, clave para el diseño de la farmacología.

¿Qué se ve ahora del Blue Brain?
Del cerebro apenas reproducimos una porción similar a la cabeza de un alfiler, pero al verlo ya he sentido su belleza. Tenemos tendencia genética a explicar la realidad y por eso al descifrarla se siente placer estético.

¿Veremos todo el cerebro?
No sólo lo veremos: simularemos todos los procesos y los entenderemos. Es mucho más que verlo. Llevo siete años dirigiendo el Blue Brain y me entusiasmo cada día con él.

Es describir un universo.
Vasto pero finito. Tenemos una red de cien mil millones de neuronas conectadas, y después la geometría de cada neurona contiene mil millones de proteínas en su interior.

Los superordenadores tienen límites.
Los van superando día a día y serán capaces de reproducir el funcionamiento de nuestro cerebro. Ya espero grandes resultados ya para el 2020, pero tal vez podamos adelantarlos, como sucedió con el Genoma.

¿Cómo son las redes del cerebro?
La red neuronal se organiza como internet: hay grandes hubs, como Google, Facebook, Amazone… Y digamos que serían los nudos de la vista, el oído y otros sentidos: concentran conexiones con una enorme densidad.

¿Y dentro de cada neurona?
¡Qué belleza en su sencillez! No encontramos jerarquías estables, sino una continua adaptación del orden a la exigencia del medio para alcanzar la máxima eficiencia con la información disponible en cada instante. Es una fascinante jerarquía dinámica.

Parece que hable de una empresa.
Es una empresa; la neurona es el modelo más eficiente de democracia. En realidad, no hay un nodo ni nodos jefe: cada nodo manda cuando es el que más información tiene, y la jerarquía cambia cada milisegundo según quién tiene más datos para actuar.

¿Cómo lograrán reproducirla?
Nuestra estrategia es iterativa: vamos construyendo teoría a medida que modelamos. Por eso tenemos un equipo interdisciplinar de 45 ingenieros trabajando en el proyecto sólo en Lausana, además de nuestros socios en Barcelona y Madrid.

… Y requiere millones durante años.
El Gobierno suizo nos compró un ordenador de diez millones de euros y luego otro de veinte. Y el español también ha contribuido. Pero es una inversión, porque sólo los avances contra las enfermedades neurogenerativas ahorrarán billones.

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