Bancos, gobiernos y el fin del capitalismo


Seguro que este post será una obviedad para muchos, pero diariamente me encuentro con gente que no entiende por qué los gobiernos gastan tanto dinero en salvar a los bancos y en cambio, no tienen ningún inconveniente en recortar a lo bestia gastos en educación, sanidad y servicios sociales. La gente cree que los políticos hacen eso por pura maldad o por corrupción y, aunque algo de eso habrá, creo que el motivo real no es ese.

Podemos imaginar el capitalismo como una red relativamente descentralizada, con unos cuantos nodos con muchas conexiones y una mayoría de nodos con pocas conexiones (tomo la idea prestada del libro “Redes Complejas” de Ricard Soler). Esta red tiene cierta semejanza con la red de Internet. La clave del éxito de las dos redes es su relativa descentralización, que permite llegar en pocos saltos a cualquier nodo y que no hace depender todo el sistema de un solo nodo. La circulación es fluida y los ataques a un nodo concreto del sistema no provocan un colapso.

mapa de internet

Ahora bien, si en el caso de Internet lo que fluye es información, en el caso del capitalismo lo que fluye es dinero. Los nodos controlan el tráfico de información y dinero, respectivamente.

En Internet, si un nodo deja de funcionar, la información deja de fluir. En el capitalismo, si un nodo deja de funcionar, el dinero deja de fluir. Y, sin dinero, el capitalismo simplemente no puede existir.

Ahora bien ¿qué son los nodos en el capitalismo? Sabemos que en Internet los nodos son servidores, hubs, routers. En el capitalismo los nodos son los bancos y las entidades financieras.

Por eso las autoridades públicas están gastando decenas de miles de millones de euros en salvar y resucitar a los bancos. Saben que, si los bancos caen, se acabó el capitalismo. Se acabaron los créditos que sostienen el consumo y el sistema productivo, las hipotecas que sostienen a un agonizante mercado inmobiliario, las inversiones especulativas que crean dinero artificialmente para ser reinyectado en el sistema y, así, favorecer el consumo. Se acabó la partitocracia que proporciona una cómoda vida a nuestros políticos.

El sistema puede prescindir de muchas cosas (en primer lugar, por supuesto, de personas improductivas tales como ancianos, niños, discapacitados, etc., y por ello los recortes más importantes se producen en sanidad, educación y política social). Pero no puede prescindir de los bancos. Y los gobiernos seguirán inyectando dinero en los bancos hasta el final.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: