Ratzinger y el capitalismo salvaje


Lo bueno de esta crisis es que está consiguiendo que muchas personas e instituciones despejen sus dudas sobre la viabilidad del sistema económico que teníamos.

La Iglesia católica, a pesar de sus principios de caridad y justicia, siempre había dado la impresión de alinearse con los postulados económicos de la derecha (en casos extremos, con su apoyo explícito a dictaduras como la de Pinochet, cuyo programa económico fue diseñado y ejecutado por discipulos de la Escuela de Chicago de Milton Friedman, uno de los más acérrimos defensores del libre mercado).

Sin embargo, la tercera encíclica de Benedicto XVI, publicada el pasado 29 de junio, se identifica totalmente con ideas sociales y económicas que tradicionalmente correspondían a la izquierda.

Aquí va un extracto de algunas de las reflexiones que me han parecido más interesantes.

  • “Sin ética, la economía puede destruir al hombre”
  • “La riqueza mundial crece en términos absolutos, pero aumentan también las desigualdades”
  • “En las zonas más pobres, algunos grupos gozan de un tipo de superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora”
  • “El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y hombre s políticos que sientan profundamente en sus consciencias la llamada del bien común”
  • “Los efectos perniciosos sobre la economía real de una actividad financiera mal utilizada y en buena parte especulativa, los imponentes flujos migratorios, frecuentemente provocados y después no gestionados adecuadamente, o la explotación sin reglas de los recursos de la tierra, nos induce hoy a reflexionar sobre las medidas necesarias para solucionar problemas (…) que tienen un efecto decisivo para el bien presente y futuro de la humanidad”
  • “La falta de respeto de los derechos humanos de los trabajadores es provocada a veces por grandes empresas multinacionales y también por grupos de producción local”.
  • “Hay formas excesivas de protección de los conocimientos por parte de los países ricos, a través de un empleo demasiado rígido del derecho a la propiedad intelectual, especialmente en el campo sanitario. Al mismo tiempo, en algunos países pobres perduran modelos culturales y normas sociales de comportamiento que frenan el proceso de desarrollo.”
  • Se ha producido una “reducción de la red de seguridad social a cambio de la búsqueda de mayores ventajas competitivas en el mercado global, con grave peligro para los derechos de los trabajadores, para los derechos fundamentales del hombre y para la solidaridad en las tradicionales formas del Estado social.”
  • “Cuando la incertidumbre sobre las condiciones de trabajo a causa de la movilidad y la desregulación se hace endémica, surgen formas de inestabilidad psicológica, de dificultad para crear caminos propios coherentes en la vida, incluido el del matrimonio. Como consecuencia, se producen situaciones de deterioro humano y de desperdicio social”
  • “El estar sin trabajo durante mucho tiempo, o la dependencia prolongada de la asistencia pública o privada, mina la libertad y la creatividad de la persona y sus relaciones familiares y sociales, con graves daños en el plano psicológico y espiritual”
  • “Eliminar el hambre en el mundo se ha convertido también en una meta que se ha de lograr para salvaguardar la paz y la estabilidad del planeta”
  • “Falta un sistema de instituciones económicas capaces, tanto de asegurar que se tenga acceso al agua y a la comida de manera regular y adecuada desde el punto de vista nutricional, como de afrontar las exigencias relacionadas con las necesidades primarias y con las emergencias de crisis alimentarias reales, provocadas por causas naturales o por la irresponsabilidad política nacional e internacional”
  • Es necesaria “una nueva y más profunda reflexión sobre el sentido de la economía y de sus fines, además de una honda revisión con amplitud de miras del modelo de desarrollo, para corregir sus disfunciones y desviaciones. Lo exige, en realidad, el estado de salud ecológica del planeta; lo requiere sobre todo la crisis cultural y moral del hombre, cuyos síntomas son evidentes en todas las partes del mundo desde hace tiempo.”
  • “Es necesario que en el mercado se dé cabida a actividades económicas de sujetos que optan libremente por ejercer su gestión movidos por principios distintos al del mero beneficio, sin renunciar por ello a producir valor económico”
  • “Los propios organismos internacionales deberían preguntarse sobre la eficacia real de sus aparatos burocráticos y administrativos, frecuentemente demasiado costosos. A veces, el destinatario de las ayudas resulta útil para quien lo ayuda y, así, los pobres sirven para mantener costosos organismos burocráticos, que destinan a la propia conservación un porcentaje demasiado elevado de esos recursos”
  • El modo en que el hombre trata el ambiente influye en la manera en que se trata a sí mismo, y viceversa. Esto exige que la sociedad actual revise seriamente su estilo de vida que, en muchas partes del mundo, tiende al hedonismo y al consumismo, despreocupándose de los daños que de ello se derivan”
  • “Cuando se respeta la ecología humana en la sociedad, también la ecología ambiental se beneficia”
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